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Trabajo, estudios y cursos

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La tasa de desempleo juvenil en España es de casi el 49%, es decir uno de cada dos jóvenes de entre 16 y 29 años está sin trabajo. Es una situación trágica para todos los jóvenes pero especialmente para aquellos que acaban sus estudios y ven que tienen prácticamente imposible acceder al mercado laboral sin tener siquiera experiencia.

Lo importante es ante todo tener una actitud positiva e intentar buscar trabajo sin dejarse llevar por el pesimismo de la situación y pensar que después de la tormenta siempre llega la calma, por lo que es muy recomendable seguir completando el curriculum con actividades interesantes para que cuando mejore la situación podamos acceder al mercado laboral en mejores condiciones. A continuación os dejamos una lista de ideas que os pueden ayudar a sumar conocimientos en vuestra vida curricular:

-Especialización: Especializarse en una área determinada de los estudios que se han realizado puede abrir muchas puertas. Eso sí, os recomendamos indagar antes en cuáles son las áreas de especialización con más demanda laboral dentro del sector en el que ya estés formado. Segundas carreras, masters, postgrados, etc. os pueden ayudar bastante.

-Estudiar idiomas: En una de cada tres ofertas de empleo se pide el conocimiento avanzado de algún idioma. Inglés, es una de la mejores opciones pero también puedes interesarte por el llamado idioma del futuro, el chino o el idioma de moda en estos momentos, el portugués. Una de las mejores recomendaciones es vivir una temporada en el país de origen para adquirir un nivel prácticamente nativo.

-Buscar trabajo en el extranjero: En una edad, en la que apenas se tienen obligaciones o ataduras, emigrar al extranjero se convierte en una de las alternativas más interesantes. A cambio se crean nuevas oportunidades laborales muy bien valoradas en el mercado laboral español, se aprenden idiomas, se puede llegar a hacer networking, etc. ¡Las ventajas son infinitas!

-Realizar prácticas: Adquirir experiencia es clave para ser elegido en las selecciones de personal, si no las puedes adquirir trabajando planteate realizar prácticas en empresas de tu sector. Seguramente no puedan ser remuneradas económicamente dada la situación por la que pasan la mayoría de empresas pero la experiencia laboral que obtendrás de ella debe de ser por el momento una buena moneda de cambio.

-Lanzarte a crear tu propia empresa: Ser joven es sinónimo de ser creativo, tener ilusión, ser positivo, arriesgar, etc., si tienes una buena idea Internet y las ayudas que ofrecen a los jóvenes emprendedores distintas instituciones de todo el Estado pueden ayudarte mucho a intentar crear tu propio negocio sin tener que arriesgar demasiado. ¡Si poniéndonos en los peor el negocio no funciona piensa que al menos habrás adquirido una importante experiencia muy valorada por las empresas!

-Opositar: Si hay algún puesto de empleo público que te interese o las condiciones laborales de los funcionarios te parecen envidiables, otra de las opciones con la que cuentas es la de preparar unas oposiciones. ¡Con esta edad tienes varias ventajas frente al resto de opositores… tienes mucho tiempo como para prepararlas lo suficiente para aprobarlas, tienes el hábito del estudio, etc.!

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Seis comunas pretenden cerrar y fusionar los colegios públicos de sus distritos, lo que afectaría el empleo de unos 30 mil educadores.

Profesores de Chile realizarán una protesta este miércoles en Santiago (capital del país) contra la intención de cerrar y fusionar las escuelas de seis municipios, lo que pone en peligro el empleo de 30 mil personas del sector. Lea el resto de la entrada »

Memoria

Dic-20-2012 By admin
“Tenía tan mala memoria que se olvidó
de que tenía mala memoria y
se acordó de todo”
R. Gómez de la Serna.

¿Quién no ha olvidado algo? O ¿quién no ha sufrido, tener la respuesta en la misma punta de la lengua, sin poder emitir dicho nombre? Incluso yo, acostumbrado ya a esos olvidos momentáneos, mientras elaboro este artículo miro de reojo una pequeña libreta verde, dónde suelo apuntar a modo esquemático ideas, con el objetivo de evitar, el olvido de compartirlas con vosotros. ¿Vejez?..No, procesos naturales, de una capacidad diseñada, para optimizar nuestra eficacia conductual.

Si contemplamos el panorama docente y formativo de los últimos años, podremos encontrar en multitud de Proyectos Educativos, o en las conversaciones cotidianas de algunos compañeros, padres y gestores, hirientes ataques contra esta capacidad por el inmenso abuso que de ella se ha hecho, en nuestros habituales procesos de enseñanza – aprendizaje. Sin embargo, no deberíamos olvidar que sin la memoria no existiría eficacia comportamental, ella es la que nos permite reconocer, e incluso evocar, las señales contextuales responsables de la activación o inhibición de nuestras acciones, adecuándolas y adaptándolas a las circunstancias actuales, en función de las experiencias previas. Entonces, si es una pieza clave en nuestros aprendizajes, ¿qué ha provocado tal cúmulo de ataques? Para mí, la respuesta es clara, hemos enseñado muy mal a nuestros jóvenes, la gestión de los recursos memorísticos y los conocimientos que estos posibilitan, de ahí, la necesidad de volver a redescubrirla, enseñándoles a trabajar eficazmente con ella.

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Mi primera acción, cuando trabajo este tema con algún alumno, es recordarle que podemos recuperar la información almacenada en nuestra memoria a través de dos vías, el reconocimiento y la evocación. El reconocimiento lo llevamos a cabo a través de algún elemento contextual o indicio asociado a la información almacenada. La evocación, consiste en la búsqueda activa en nuestra memoria de una información específica que procesamos en un determinado momento o experiencia. Sin dudas, la evocación es una tarea más complicada y dificultosa, a causa de la carente conexión, explícita o estructurada, con los elementos contextuales o indicios de las actuales circunstancias. Esta primera acción me permite a su vez, asentar con ellos un principio básico, la calidad de la información almacenada se verá condicionada por la complejidad o estructuración del proceso de codificación, y por el tiempo empleado para su procesamiento. Es decir, de nada nos servirá elaborar un extenso mapa conceptual, perfectamente estructurado, si para procesarlo dedicamos únicamente 1 minuto.

Los siguientes pasos, que empleo en este camino son:

  • Resaltar las interacciones entre elementos clave abordados en los procesos de enseñanza-aprendizaje, facilitando con ello su transformación en indicios para la recuperación de la información procesada.
  • Diseñar e integrar, en los contextos o procesos de enseñanza-aprendizaje, con el mayor mimetismo posible, las circunstancias o escenarios en que será recuperada la información procesada.
  • Promover la reflexión activa para identificar contextos o escenarios similares, donde la información procesada pudiese ser empleada parcial o totalmente.
  • Formación explícita en la elaboración y organización de la información que será procesada, instruyéndolos específicamente en la elaboración de mapas conceptuales y redes causales.

Vivimos una época extremadamente paradójica“, afirma el último informe de McKinsey centrado en la relación entre formación y empleo. En este ámbito, el de la educación y el empleo, nos encontramos con altísimos niveles de desempleo juvenil en un entorno laboral, según los empresarios, de falta de trabajadores con las competencias necesarias. El paro alcanza a un 23% de los menores de 25 años activos en la Unión Europea, un 54% en el caso de España. Unos niveles calificados por la Unión Europea de “insoportables” que requieren de los gobiernos nacionales medidas urgentes. Tres son las vías que Europa ha propuesto a sus países socios para poner solución: empleo de calidad, prácticas y formación continua. El objetivo: que los jóvenes no caigan en el desempleo de larga duración.

Por otro lado, informes y empresarios afirman que hay hasta dos millones de empleos vacantes por falta en muchos casos de cualificación necesaria por parte de los trabajadores. Una situación extremadamente paradójica, señalan en McKinsey. Son numerosos los informes y noticias que dan noticia de el enorme desajuste existente entre competencias demandadas por el mercado laboral y las competencias “disponibles” entre los trabajadores. Ver aquí y aquí.

Un reciente informe de McKinsey Center for Global Governance realizado en nueves países señala, por un lado, que en los mismos el 43% de los empleadores indican que no encuentran los trabajadores con los conocimientos y las competencias adecuadas, y que más de 75 millones de jóvenes en el mundo están sin trabajo, que los jóvenes tienen tres veces más posibilidades que la generación de sus padres de no encontrar trabajo o que uno de cada ocho jóvenes entre 15 y 24 años en la OECD ni trabajan ni estudian (NEET en la terminología inglesa), por otro. Casi la mitad de los jóvenes no están seguros que sus estudios de enseñanza post-obligatoria hayan mejorado sus expectativas y oportunidades de encontrar trabajo.

Construcción del muro de carga del puerto de Sidney. 1927

Construcción del muro de carga del puerto de Sidney. 1927

El desajuste entre demanda y oferta no parece además un cuestión coyuntural. El mismo informe McKinsey estima que para 2020 habrá una carencia de 85 millones de trabajadores con competencias medias-altas. En uno de los momentos de mayor paro juvenil de nuestra historia reciente nos encontramos entonces con la paradoja de vivir la mayor escasez de trabajadores con las habilidades demandadas.

En McKinsey se han preguntado cómo resolver esta paradoja buscando identificar los mecanismos que conectan la educación con el empleo e intentando responder a preguntas del tipo ¿cómo puede un país llevar a sus jóvenes desde la formación hacia el empleo? ¿Cuáles son las mejores prácticas en este sentido? ¿Son escalables estos proyectos?.

De la lectura del informe resulta evidente la necesidad de una mayor relación entre el sistema educativo y estructuras de trabajo, entre educadores y empleadores, entre sociedad civil y legisladores, pero el principal problema que se señala es nuestra incapacidad para poder escalar las buenas prácticas existentes por la carencia casi absoluta de datos relevantes y fiables. Y señala como paradigmático que hasta el año 2000, hasta la puesta en marcha del Programa PISA por la OECD, era imposible comparar sistemas educativos a nivel internacional por falta de datos comparables.

El informe McKinsey ha analizado 100 iniciativas nacionales para mejorar la conexión educación-empleo, seleccionadas según criterios de innovación y eficacia y ha realizado una encuesta entre jóvenes, proveedores educativos y empleadores en nueve países de la OECD elegidos por su diversidad geográfica y socioeconómica: Alemania, Arabia Saudí, Brasil,Estados Unidos, India, Inglaterra, México, Marruecos y Turquía.

 

Seis son las principales conclusiones del informe:

1. Empleadores, proveedores educativos y jóvenes viven en universos paralelos. Mientras que el 50% de los jóvenes y de los empresarios consideran que no están bien preparados, el 72% de los proveedores educativos afirman que la preparación que reciben los jóvenes es la correcta y necesaria. Está desconexión es producida por la ausencia total de comunicación, colaboración y relación. Un tercio de los empleadores afirman que nunca se comunican con proveedores educativos y de aquéllos que afirman que sí lo hacen solo la mitad opina que sirve para algo. Tampoco los jóvenes parecen mejor informados. Menos de la mitad afirman haber elegido sus estudios sabiendo qué cuáles tienen más demanda profesional.

2. El camino desde la formación hasta el empleo está lleno de obstáculos. El informe ha identificado tres momentos críticos en este proceso:

  • La elección sobre qué estudiar
  • La adquisición de competencias y cualificaciones
  • La búsqueda de empleo

En el primer hito, el principal elemento que condiciona la elección de estudios de post-secundaria es el coste. El 31% de los encuestados señalan que no continuaron con sus estudios por ser demasiados caro. De los los que sí continuaron solo el 46% opinan que hicieron una buena elección.

El segundo momento crítico tiene que ver con la adquisición de competencias. Alrededor del 60% de los alumnos señalan que la combinación de estudio con prácticas de trabajo y que el aprender haciendo son las formas más efectivas de adquirir competencias, pero menos del 50% afirman estar estudiando programas basados en estas metodologías. Por último, en el tercer momento crítico, el de incorporarse por primera vez al mercado laboral, el 25% de los jóvenes afirman no haber tenido una transición suave. Su primer trabajo, afirman, no suele estar relacionado con sus estudios. En países emergentes está cifra asciende hasta el 40%.

Trabajadores

Trabajadores

3. El sistema actual no satisface ni las necesidades de los empleadores, ni las expectativas de los estudiantes.  Solo 31% de los empleadores afirman que encuentran los trabajadores con las competencias que necesitan. Y lo que diferencia a estos empresarios del resto es precisamente su vinculación con el sistema educativo, dedicando tiempo, dinero y “formación”.

4. Los programas más innovadores y más eficaces en el mundo comparten al menos dos características. O bien los proveedores de educación y los empleadores trabajan juntos haciendo que las empresas intervengan en la definición del curriculum de los estudios e incorporando a sus trabajadores como profesores. O bien se trata de programas en los que, en lugar de una secuencia lineal (elección-formación-trabajo), las empresas se involucran en el proceso desde el comienzo.

5. Crear sistemas educación-empleo más eficaces requiere nuevas estructuras y nuevos incentivos al menos en tres vías.
Primero, son necesarios más y mejores datos para poder tomar decisiones. Los estudiantes y sus familias necesitan mejores datos sobre las salidas profesionales de las distintas carreras, por ejemplo recogiendo y haciendo públicos los datos de las carreras profesionales de sus antiguos alumnos de la misma manera que recopilan la información previa a la entrada de los alumnos en sus instituciones. Segundo, las mejores soluciones surgirán de la colaboración entre múltiples actores trabajando en un sector concreto y solucionando el desajuste de competencias a nivel sectorial. En tercer lugar, a nivel nacional, son necesarios los integradores que permitan adquirir una visión global del sistema. Su rol debería ser el de recoger y difundir datos y buenas prácticas, tanto a nivel regional como sectorial o por segmento de población.

6. Las soluciones deben ser escalables. Tres son los grandes retos para poder hacer escalables las soluciones. En primer lugar problemas derivados de los recursos limitados que dificulta tanto las inversiones como la misma contratación de profesorado. En segundo lugar, las dificultades para poder ofrecer una formación práctica y, por último, las reticencias de los empleadores a invertir en educación salvo que la misma esté orientada a competencias muy concretas.
Las limitaciones más vinculadas con las infraestructuras parecen que se pueden solucionar mediante la incorporación de tecnología.
Para resolver el segundo grupo de desafíos de nuevo se puede recurrir a la tecnología y, en concreto, a sistemas de simulación y al gaming como opción para abaratar la formación más práctica (los hands on; el aprender haciendo). En tercer lugar, los empleadores solo están dispuestos a invertir si les parece evidente y directa la relación entre skills y competencias. Parece que una combinación de customización y escalabilidad es la más viable.