Humanonline

Trabajo, estudios y cursos

Interesante de nuestros patrocinadores

El año 2012 ha sido duro. En el futuro, creo que este año para mí será el año que me hice empresario, o algo así. He trabajado mucho, por muy poco dinero. Me he preocupado mucho por las personas que han ido llegando a mi vida, pero luego he visto como conseguían ir resolviendo poco a poco sus grandes dificultades, y me he sentido mejor.

Con frecuencia, he sentido que el mundo se estaba cayendo a cachos, pero hacia el final del año la sensación ya se ha convertido en algo tan habitual que empiezo a pensar que el mundo, en realidad, es como la cola del perro: se mueve, pero no se cae. Aún así, ha habido momentos en los que creo que, si no hubiese hecho nada, se habría caído de verdad.

No lo voy a disimular: me siento muy orgulloso de mí mismo. En primavera el PP anunciaba que pensaba dejar de financiar la atención sanitaria para la transexualidad, y nos llevábamos un susto de muerte. Al principio, yo no me lo quería creer, pero cuantos más medios de  comunicación iban anunciando la medida, más me preocupaba, hasta que al final lo único que podía pensar era “joder, que lo van a hacer de verdad”. Las personas que luchamos esa batalla, se pueden contar con los dedos de las manos. Kim, Ángela y yo (aunque luego ATA, de manera paralela, también realizó algunas acciones). Nuestros supuestos aliados gays, estaban demasiado preocupados por cualquier sandez que dijo un obispo, y que ya nadie se acuerda qué era. Sólo 3 nos ayudaron, con nombre y apellidos: Shangay Lili, que habló del tema en su conocidísimo blog, Pablo Andrade, que lo difundió en las redes activistas (encontrando un silencio sepulcral como respuesta) y Jorge Puchol, que escribió una carta y enviarla a todos los diputados del Congreso. Sin embargo, creo que la carta que yo escribí en inglés, y Ángela envió a todas las instituciones europeas habidas y por haber, fue fundamental. Con estas pocas fuerzas, creo que somos de lxs pocxs que hemos evitado que el PP hiciera uno de sus adorados recortes. Porque todavía sigo pensando que lo iban a hacer.

Desde entonces, no estamos tranquilos, y seguimos con atención (y con horror, porque los recortes generales también nos afectan a nosotrxs, en la misma medida que a lxs demás, o tal vez más, al partir de una situación más débil) las noticias sobre sanidad, esperando que el día menos pensado podamos llevarnos otro susto. Pero ¡que coño! ¡Estoy muy orgulloso de mí mismo, y de mis amigxs!

A finales de noviembre, fui a la UTIG, a mi revisión periódica. Me dijeron que estaba el número 4 en la lista de espera para la mastectomía. Puesto que hacen, más o menos, una mastectomía al mes, me llamarán para enero, febrero o marzo, y según me comentó la endocrina “para el verano estás operado seguro”. No tuve tiempo de escribirlo, porque inmediatamente eché cuentas y vi que… ¡Seguramente me llamen para justo antes de, o durante, los exámenes de febrero! Así que ahora he redoblado mis esfuerzos estudiando.

Me dijeron más cosas, pero espero que, más adelante, tendré un rato para escribirlas… o quizá no. Son curiosas, pero no son importantes.

Fue también muy duro, cuando conseguí cambiar el nombre en el DNI, y tuve que tomar la decisión sobre si decírselo a mis padres o no. Por miedo, decidí que no. Al final se lo dije unos meses más tarde, en noviembre, y eso también fue muy duro. Sin embargo, desde entonces las cosas están mejor en casa (¡Sí, parecía imposible, pero mejoran!) y ahora me siento muy feliz cada vez que me piden el DNI, o el carnet de conducir, y no tengo que preocuparme de si tendré algún problema o qué. Eso no significa que ya me vaya a retirar de la lucha por este tema, pero al menos ya no me afecta tanto.

Esto ha ocurrido antes de haber podido conseguir que la UNED establezca un mecanismo interno de reconocimiento del género previo a la rectificación registral de género, pero en eso poco es lo que yo puedo hacer. Sin embargo, dice Belén de la Rosa que es posible que el asunto quede cerrado para antes de que termine el curso ¡¡Ojalá!! Aunque yo ya no lo pueda disfrutar, otrxs llegarán detrás que sí lo aprovechen (y tal vez otras universidades tomen ejemplo y hagan lo mismo…).

También fue jodido el momento en que casi, casi, se nos cae el proyecto de la ley trans para Andalucía. De repente, parecía como si hubiese una enorme batalla de egos, en la que la única que iba a perder era la propia ley (y las personas trans cuyos derechos reconocerá, en caso de que se apruebe). Por suerte, creo que en realidad todo el mundo quería que la ley saliese adelante, y finalmente me parece que conseguimos encontrar una forma de poner de acuerdo a todxs sin que nadie haya tenido que ceder, porque… ¡En realidad todxs queremos lo mismo!

El día 19 de diciembre estuvimos en el Parlamento andaluz, para asistir al registro de la Ley. De Conjuntos Difusos fuimos Kim, Ángela y yo… Aunque parezca mentira, porque nos conocemos desde hace años, y nos queremos mucho ¡era la primera vez que nos veíamos en persona! En el próximo periodo de sesiones (de febrero a junio) se iniciará el trámite de la propuesta. Tenemos esperanzas de que la cosa irá bien. Incluso en ocasiones me permito soñar con que se aprobará por unanimidad y sin cambios ¿Os imagináis? Sería increíble. Fuentes no oficiales nos han dado a entender que el PSOE la apoyará, y dicen que el PP también. IU es quien la presenta (gracias, gracias, gracias), y ya no hay más partidos, así que… Quizá en 2013 tengamos un buen motivo para descorchar una botella de champán.

En estos momentos, me preocupa no ser capaz de aprobar todas mis asignaturas. Ya sé que siempre digo que voy mal, y que luego siempre apruebo (a veces con nota). Ya sé que incluso algunas veces digo que “esta vez sí que voy mal”, y entonces es cuando mejor nota saco. Pero es que voy mal de verdad… y estoy muy agobiado de tiempo. Me veo todo el verano con varias asignaturas a cuestas… Pensar en tener que pagar la matrícula de las asignaturas repetidas, me pone los pelos de punta.

Una vez más, conocí a alguien que me parece especial. Una vez más, las cosas son mucho más complicadas de lo que podrían serlo. Vuelvo a vivir situaciones que ya conocí con otras personas, que no entendí en su momento, y sigo sin entender ahora… solo que ahora, empiezo a pensar que el fallo es exclusivamente mío. Quizá me he convertido en una persona demasiado difícil como para poder tener pareja.

En fin, el 2012 ha sido un año bueno, pero complicado. Creo que también ha sido un año de sembrar muchas cosas… Quizá el 2013 traiga los frutos, y para el año próximo por estas fechas, esté mucho menos estresado, con varios temas cerrados. Sobre todo, a ver si en 2013 la crisis empieza a darnos un respiro. El dinero no da la felicidad, pero… ¿Y lo tranquilo que te deja mirar una cuenta bancaria sana? (Eso sin contar con que mi viejo Citroën AX de 18 años y 200.000km está a punto de morir…)

Cosas viejas, cosas nuevas

Ene-2-2013 By admin

abuelito

Estamos en 2013 y el mundo no se ha acabado. Al menos, si estás leyendo estas líneas, significa que para ti no ha acabado.

En este post va a escribir el filósofo loco, como en todos los anteriores, pero en esta ocasión también hablará Juanjo, la persona que está detrás de este espacio.

Este va a ser un texto diferente, porque en él hablaré de mi vida, incluso de mi vida personal, y de lo que este blog ha significado en ella. Y eso incluye a todas y cada una de las personas que leen o han leído alguna vez el blog. A los que han comentado y me han enviado mails. A todas las personas que he tenido la fortuna de conocer gracias a este espacio. Eso, en definitiva, de alguna forma también te incluye a ti.

También este post será diferente porque voy a escribirlo hablando íntegramente en primera persona. En primera persona y sobre la marcha. Sin tensiones de ningún tipo. Sin preocupación de cómo quedará, de si estará a la altura. Es un gustazo escribir así.

Jamás antes había hecho eso, no sé si por respeto al lector o por ego personal, y jamás pensé que lo haría. No suelo usar guiones para escribir pero sí suelo revisar en numerosas ocasiones los escritos antes de publicarlos. Eso es también otra cosa que hará a este texto diferente.

Llegados a este punto podría decirse que ahora leerás algo que no se asemeja a los textos que suelo escribir. Aunque este blog se llama El Filósofo Loco, ni soy un filósofo como tal ni hablo de filosofía. Al menos, no de la filosofía que se lee en los libros de texto. No hablo de los grandes filósofos de la historia ni de sus teorías. O sí, quien sabe. Hablo, por decirlo así, de filosofía de vida. Sobre lo de estar loco, no está clínicamente probado pero algo hay.

En esta ocasión el texto debe ser diferente porque hace cerca de dos años en los que no publico nada. Han pasado dos añazos ya.

Lo último publicado aquí fue el texto de Frank “Lo que siempre estuvo ahí”, dentro de la sección de firmas invitadas, donde invito a cualquier lector a que me envíe un texto que desee publicar (¿Quieres publicar algo? ¡Escríbeme!). Aquello fue a principios de 2011, y muchas personas han pensado que este blog estaba abandonado porque ya no se publicaba nada desde entonces. Yo no lo creo así. El mensaje, al igual que el gran texto de Frank, siempre estuvo ahí.

Aquel texto fue sin duda un punto de inflexión, en este blog y también en mi vida personal. Si lo leíste con atención, puede que también lo fuera en la tuya. Fue tanto lo que me transmitió aquello, que creo que las palabras se agotaron en ese instante. Si alguien leía todo lo escrito anteriormente aquí y acababa leyendo el texto de Frank, no se me ocurría nada más que decir. Hasta me daba miedo escribir después de aquello. También publicar textos de otros. De una u otra forma, tenía la sensación de que todo estaba ya dicho.

Si el blog El Filósofo Loco tenía algún sentido cuando se creó, ese era transmitir. Y creí que todo lo que podía transmitir, ya estaba transmitido, terminando con el gran texto de mi amigo Frank. Podía seguir escribiendo lo mismo de distintas formas, pero me parecía poco honesto, una pérdida de tiempo y no me motivaba. Pensé que El Filósofo Loco se tenía que quedar así. Quería que ese texto de Frank fuera el último.

Así pues, consideré el blog como algo que quedaría ahí para quien lo quisiera leer en el futuro, sin añadir nada hasta que no lo considerara importante y novedoso.

Sin ninguna presión ni interés por escribir, empecé a notar un suceso curioso, y es que a medida que el blog seguía “parado” las visitas no paraban de aumentar, así como se seguían recibiendo comentarios y mensajes por correo. La gente seguía leyendo, seguía comentando y seguía enviando textos para publicar. Las personas que siguen entrando en este blog a diario son muchas más ahora que las que entraban cuando se publicaban cosas con cierta periodicidad. Y llevo dos años sin escribir. Esto me asombra, y de alguna forma también me agrada porque quiere decir que el mensaje sigue estando ahí. El espacio de los filósofos locos nunca ha estado abandonado, los filósofos lo han mantenido vivo. Los filósofos como por ejemplo tú.

Hay quien encuentra un texto de hace tres años y le sirve para su situación actual. No sólo tenía sentido hace tres años, lo sigue teniendo ahora. Eso me parece maravilloso.

También muchas personas de mi entorno personal me comentaban sobre el blog y me preguntaban por mi “ausencia”. ¿Ausencia? ¿Qué ausencia? El blog sigue abierto. Todo está ahí escrito. ¿Lo has leído todo? Date una vuelta, tal vez encuentres algo que te guste.

Yo lo hice.

Como no sabía qué escribir, ni tenía mucho interés en hacerlo, hacía lo mismo que le decía a las personas que me instaban a publicar cosas “nuevas”. Volver a leer. Volví a leer todos y cada uno de los textos escritos por mí y por otras personas. Lo hice con atención e interés. Y me pasó algo asombroso. Los textos viejos me transmitían cosas nuevas. Podía volver a leer lo escrito y siempre acababa con un nuevo pensamiento, con una nueva sensación. Y como las palabras se las lleva el viento, lo intentaba aplicar a mi vida con actos. Estaba empezando a crecer personalmente aún más gracias a textos que yo mismo había escrito en el pasado, algunos de los cuales ni siquiera recordaba bien porque tenían bastantes años.

Una de las cosas en las que ocupé el tiempo que ya no dedicaba a escribir ni a pensar en qué escribir, era salir más de casa. Hacer más deporte, coger la bici y salir sin rumbo fijo, acabando siempre en un lugar nuevo y disfrutando realmente del camino. Leyendo antiguos textos del blog tenía la misma sensación que saliendo con la bici, siempre acababa en un lugar distinto al anterior y había disfrutado de un gran viaje.

Eso es lo que te recomiendo, que leas una y otra vez. No este blog, sino todas las cosas que has leído y que te han gustado. Y no sólo en la lectura, en cualquier otra faceta de la vida, te recomiendo que vuelvas a hacer cosas que has hecho y que te gustaron en su momento. Aunque pueda parecer aburrido volver a hacer lo mismo que has hecho antes, si lo haces con atención e interés, acabarás cada vez en un lugar distinto y disfrutarás del viaje. Yo así lo hice.

Pero también hice cosas nuevas. Desligado por completo de la escritura, empecé a tener nuevas inquietudes. Como siempre me ha gustado expresarme, pensé en probar suerte expresándome de otras formas, de forma que siguiera aportando cosas, a mí personalmente y si era posible también a otras personas.

Una de las cosas que he aprendido haciendo cosas nuevas y también volviendo a hacer cosas que hice, es a tratar de convertir los inconvenientes en oportunidades. Es lo más sensato cuando tienes un problema, porque todos los problemas siempre tienen una solución y sólo hay que verla. A veces dentro del mismo problema.

Y yo tenía un problema. Y en parte lo sigo teniendo. Un problema que puede que tengas tú también. No tenía trabajo.

Cuando, por la crisis, dejó de haber trabajo de lo que yo había estudiado, empecé a hacer como muchas personas, trabajar de cualquier cosa para subsistir. Camarero, operario de fábrica, pulidor de suelos… cualquier cosa. Pero los trabajos no eran estables, y cuando el empleo temporal se terminaba había que volver a buscar otra vez. Cuanto más tiempo pasaba, menos trabajo había. Y así sigue ocurriendo en España.

El caso es que había que buscar una salida. Pensé en emigrar. Las opciones tampoco eran muy halagüeñas y podía ser peor salir que quedarse. El miedo me frenó. Decidí quedarme y usar todo el valor que se supone hay que tener para dejar tu país en tratar de sobrevivir dentro de él. Tenía que buscarme la vida, tenía que pensar y tenía que hacerlo rápido.

En aquel momento, recordé lo de transformar los inconvenientes en oportunidades. Cuando dejé de escribir y empecé a expresarme de otras formas, encontré mucho placer al realizar otras actividades de expresión como puede ser la radio, dar clases  o incluso hacer de actor. Al no encontrar trabajo prácticamente de nada, probé suerte en algunos de estos nuevos sectores.

Cuando era más joven, fui muy buen estudiante. Tanto que en ocasiones ayudaba a familiares y amigos con los estudios. Eso me hizo adquirir mucha facilidad en la expresión e incluso me valió para pagarme parte de mis estudios superiores años después, dando clases particulares a niños. También cuando era más joven, hice algo de teatro y durante unos años también fue una de las cosas en las que ocupé mi tiempo. De repente me di cuenta de que había dos cosas que me gustaban mucho, con las que tenía experiencia y con las que tal vez podría volver a ganar algo de dinero. Me había interesado por  cosas nuevas que en realidad eran viejas aficiones. Tenía que aprovecharlo.

Empecé a ofrecerme para dar clases particulares de nuevo y también a presentarme a castings para películas, cortos y series de televisión. Para mi alegría y sorpresa, pronto comencé a recoger los frutos de mi ilusión. Para el primer casting que me presenté, me cogieron. Era para una película, que además se estrenó hace poco en cines, y aunque sólo eran treinta euros y un día de trabajo, me hizo mucha ilusión.

Además, gracias a un “contacto” conseguí un trabajo en una empresa de actividades extraescolares dando clases a niños, a cambio de un sueldo excelente por pocas horas de trabajo. Y lo mejor de todo es que en esa empresa también empezó a trabajar mi novia.

Todo iba como la seda, parecía demasiado bonito para ser verdad.

Y efectivamente. Con el tema del cine me fue y me sigue yendo muy bien, aunque es un sector en el que si no tienes una cierta trayectoria, no puedes aspirar a ganar dinero ni a vivir de ello.

Pero el verdadero problema vino con lo que era mi empleo soñado y con el que en teoría me estaba ganando la vida. Aquella empresa para la que yo trabajaba resultó ser un completo fraude. Uno de esos que imperan hoy en día y con los que se estafa a gente desesperada por conseguir un trabajo. Empezaron con ligeros retrasos de pago y acabaron debiendo varios meses de sueldo. No sólo a mí, sino también a mi novia y a un montón más de afectados.

El resultado fue que al final del asunto, yo me había gastado un montón de dinero que no tenía en desplazarme para dar clases que no me pagaron. De repente me di cuenta de que sí, me había reinventado y había hecho cosas que me gustaban, pero me encontraba económicamente aún peor que al principio. Es curioso porque simultáneamente a entrar en esta empresa rechacé un trabajo de verdad en una empresa de verdad y con una nómina de verdad. Aún así decidí quedarme con lo que me gustaba.

Hoy en día sigo con problemas laborales, pero no me arrepiento de aquella decisión. De hecho, no me arrepiento de nada. Ahora tengo deudas, sobre todo con la santa de mi novia que también fue engañada conmigo, pero también se han abierto otras puertas y la vida ha ofrecido otras oportunidades.

Sigo haciendo cosas dentro del mundo del cine y la televisión, voy a realizar un Podcast (¿Te gustaría participar? ¡Escríbeme!), vuelvo a escribir y además sigo dando clases. Pero éstas las doy por cuenta propia y las cobro religiosamente. Entre todo lo que pueda ganar con unas cosas y otras, y el apoyo de mis seres queridos, apenas me da para sobrevivir. Y la verdad es que hoy en día, sobrevivir no me parece poco. Seguir vivo ya es un lujo.

No descarto volver a trabajar de administrativo, camarero o en una fábrica si se presenta la ocasión (¿Quieres ofrecerme un empleo? ¡Escríbeme!) pero al final, mi vida ha cogido el camino que tenía que coger. Me ha pasado lo que me tenía que pasar y de igual forma sucederá en el futuro. He luchado y he hecho lo que tenía que hacer. Así es como debe ser.

Hice cosas nuevas y volví a hacer cosas viejas para darme cuenta de muchas cosas que necesitaba saber. Para hacer muchas cosas que necesitaba hacer. He dado la cara y me la han partido, pero aquí sigo.

Y tú. Tú también sigues aquí.

Ojalá que encuentres fortaleza en tu vida para hacer lo que tengas que hacer. Ojalá que hagas cosas nuevas y que vuelvas a hacer cosas viejas que te gustaron. Volver a leer eso que te impactó. Volver a ver esa peli. Volver a hablar con esa persona. Tomar decisiones.

Al final te pasará lo que te tenga que pasar, igual que a mí, igual que a todos. Pero será tu elección. Es y siempre ha sido elección tuya.

La cosa va de darse cuenta.

elfilosofoloco@hotmail.es

El balance de este año

Dic-29-2012 By admin

Aunque empecé el 2012 con trabajo, la tranquilidad me duró bien poco: en febrero ya me habían despedido por reducción de plantilla.

Pensé que pronto encontraría otro trabajo en lo mío pero, mientras, no quería estar sin hacer nada, por lo que decidí ”reciclarme” y estudié un curso de Community Management que me dio la idea de generar este blog (que me ha dado tantas alegrías por la acogida que ha tenido). Y menos mal que me dio por hacer cosas…

También he trabajado como voluntaria enseñando a niños gitanos a escribir historias audiovisuales y a grabarlas. Juntos hemos hecho un par de cortos. Trabajamos incluso en La Cañada Real, un sitio donde jamás me hubiese imaginado que estaría. Este corto lo hicieron algunos de estos niños.

También participé en un par de proyectos audiovisuales que me dieron la oportunidad de aprender, de ponerme a prueba en un cargo de mucha responsabilidad y de conocer a gente maravillosa.

He colaborado en el programa radiofónico You Lose que podéis escuchar aquí enfrentándome a mi miedo de hablar en la radio.

También he aprendido a decorar cupcakes. Captura de pantalla 2012-12-29 a la(s) 15.34.39

Sólo eso y todo eso.

Reconozco que no ha sido un año fácil, pero ha sido un año útil. Nos hemos enfrentado a una situación complicada y no sólo la hemos sobrevivido, sino que hemos salido reforzados: con nuevos conocimientos, con mayor resistencia para enfrentarnos a los problemas y con una actitud positiva.

Pero para los que desean que termine el año, calma, que ya no falta nada. De todas formas, ¿por qué no intentas primero hacer una lista con las cosas positivas que has hecho o te han ocurrido este año? Es mejor terminar el año reconciliados y con las pilas a tope para empezar el que entra.

¡El 2013 va a ser mucho mejor!

La lucha anticoche corporativo

Dic-27-2012 By admin

Hace poco he escrito sobre las actitudes hacia la bici en mi nuevo empleo y el hecho de que al principio parecía que iban a ser los mismos que antes, pero que ahora la cosa parece cambiar. Mi jefa me ha dado una “autorización” para no tener coche permanente, lo cual implica viajar en tren. Un poco como hacía en España sin problemas… aunque allí también tenía las mismas conversaciones al empezar el trabajo. Pero mi jefa me ha advertido que, de momento, es “una prueba”. Ella quiere asegurarse que no voy a perder citas, que no voy a tardar excesivamente en viajar, y que no tendrá un coste económico elevado comparado con la gasolina. Para mi el argumento es muy fácil, pero me he dado cuenta de que los demás de la empresa necesitarán un poco de ayuda en llegar a compartir mis conclusiones. Entonces, necesitan evidencias que el coche no cuesta más, en ninguno de los sentidos. Para facilitar mis argumentos, he empezado a hacer un registro de mis viajes que realizo utilizando transporte público, que a la vez lo compara con el viaje equivalente con un vehículo motorizado.

Comparar manzanas con manzanas

Es un dicho inglés que significa que tenemos que hacer una comparativa justa. Entonces, estoy intentando de incluir todos los gastos aplicables. Eso quiere que decir que cuenta no sólo el billete de tren, sino también el taxi, consigna de equipaje o autobús si han sido necesarios para completar el viaje. También con el vehículo estoy incluyendo los equivalentes gastos de parking y de peajes. En el caso de los aeropuertos y de ciertos De momento, no estoy incluyendo el coste sí del arrendamiento o amortización del vehículo, ni tampoco el seguro ni el mantenimiento. Aquellos costes ya se conocen, y formarán parte de mi argumento más adelante. No sólo es una falacia que el tren costaría más, sino que voy a probar que costará muchísimo menos. Y quiero que la empresa comparta ese ahorro conmigo.


Hasta ahora mi objetivo es demostrar que todos los costes asociados con el tren no son muy diferentes a sólo los costes variables del coche, y que el tiempo total de los viajes no es mucho mayor que utilizar el coche. Y, por otro lado, tenemos muchos beneficios de minimizar el uso del coche y utilizar, sobre todo, el tren. Se minimiza el riesgo para los empleados, el tiempo viajando se puede emplear de forma fructífera, el empleado se cansa menos, se gasta menos energía y se produce menos contaminación. Pienso presentar los beneficios en este orden, dado que los motivos medioambientales en sí nunca han sido un buen motivador para las empresas multinacionales.

La hoja de cálculo

Para presentar mi argumento voy a utilizar una de las herramientas más aburridas de la oficina: la humilde hoja de cálculo. Registro cada viaje en esta hoja, calculando los costes de ir en transporte público y los equivalentes de ir en coche. El coste de ir en coche estoy estimando utilizando el calculador de Google Maps, que también me da una estimación de la distancia y una selección de rutas. La hoja de cálculo tiene campos calculados para comparar cada viaje en términos de su coste, tiempo necesario y emisiones de CO2.

Así espero demostrar que el tren no sale más caro ni en términos de coste ni en tiempo. En el fichero tengo una segunda hoja que resume el efecto total de viajar de esta manera. El resultado hasta ahora se demuestra favorecedor:


Utilizando una combinación de tren, bicicleta y taxis actualmente sale más barato que ir en coche, incluso sin tener en cuenta los costes fijos. Aunque tardo más en llegar (un promedio de 32min más), este tiempo se puede neutralizar completamente, dado que suelo hacer uso productivo de mi tiempo en el tren.

A ver si tengo una oportunidad de presentar eso a los que hacen las decisiones sobre política de transporte.

Si quieres hacer un ejercicio parecido, puedes descargar la hoja de cálculo aquí: (comparativa_transporte)