La dueña del sol
Aquella mañana Sofia no se levanto a tiempo, no puso en marcha el engranaje y el sol salió un poco mas tarde. El amanecer tardío acorto las horas del día y algunas voces se quejaron de la escasa luz mientras ella se preparaba un desayuno de medianoche para el picnic en el balcón.
Le gustaba bailar con la brisa; dejar que sus pies danzaran en el suave crepitar de las estrellas mientras la comida se llenaba con las fragancias de la noche y su sabor se hacia un sueño indescifrable.
Solía despertarse en ese mismo balcón; con el manto de noche retirado y el cielo esperando a que alguien girase las manivelas del nuevo color. Llevaba mas de un año amaneciendo a deshoras y Julian se había cansado de encubrirla. Había alargado todo lo que podía la noche y, contra mas duraba esta, mas quería quedarse Sofia a admirarla. Se dormía tarde y cansada, incapaz de seguir el horario. El firmamento era un lienzo en blanco que ningún artista se atrevía a profanar así que la vida se desperezaba sentada en la cama, esperando que la trabajadora pusiese la maquinaria a funcionar.
Finalmente un burofax la invito a visitar las oficinas centrales, eso si, fuera de horas de trabajo para que afectase lo menos posible a su rendimiento- Estimado señor,- contesto por correo ordinario- lamento informarle que mi tiempo libre lo gasto en dejarme llevar por el olor de las estrellas. Es por eso mismo, y no por otra causa menor, que no podre acudir a una cita tan importante como la que usted me propone. Quedo a su entera disposición para encontrar un momento en el que podamos coincidir sin que eso perjudique los intereses del otro- y firmo atentamente con un fuerte abrazo y sus mejores deseos- Sofia.
La misma noche en que leyó la carta el excelentísimo señor encargado le pidió a su secretaria que anulase todas sus compromisos, exigió que un tatuador le dibujase una cara de pocos amigos y en cuestión de segundos estaba llamando a la puerta de Sofia con la misiva arrugada apretada en un puño.
-Señorita Social,- empezó a gritarle antes de que la puerta estuviese totalmente abierta- acaso no se imagina usted el daño que le esta ocasionando a la compañía.
- Claro tralali, claro tralala- y se lo llevo al balcón donde ya estaba listo su desayuno de medianoche. Allí lo dejo hablar largo y tendido mientras ella no escuchaba, tenía que dejarse abrazar por los aromas a jazmín y menta. Cuando intuyo que seguía sin decir nada lo interrumpió para que el tampoco la oyera.- No ha sido una noche deliciosa,- le respiro mas que hablarle- algo por lo que no importaría perder un trabajo o por la que, tal vez, alguien podría decidir vivir mas despacio.
Rojo de ignorancia, el excelentísimo señor encargado, bramo de tal manera que las ultimas estrellas que quedaban colgadas del cielo se quebraron. El jamás había tenido tiempo para todas aquellas delicadezas y había determinado que Sofia tampoco. Con lenguaje extremadamente formal redacto un ultimátum que entrego en mano antes de marcharse refunfuñando. Ella, que se había quedado leyéndolo, volvió a retrasar el amanecer mientras se daba por despedida. No podía hacer que el sol renaciera dos veces en un mismo instante para recuperar el tiempo perdido, no quería darle mas horas a las empresas, no necesitaba volver a ignorar a su superior para saber que, así, no se sentía feliz. Con la tranquilidad de saber que ya no estaba allí programo el temporizador y salio por la puerta para no volver jamás. Aquella noche brillo el sol para todos los soñadores y Sofia lo disfruto mientras saboreaba el mejor desayuno del mundo.
LaRataGris
El trabajo de un escritor…..
Cuando leemos un libro, solo lo tomamos y disfrutamos de sus palabras, que crean un mundo maravilloso. ¿De donde vienen estos sabios escritos? No estamos acostumbrados a pensar en el creador. Por eso he titulado a esta entrada “El trabajo de un escritor”, para mostrar que es lo que hace el pintor de tan maravillosas obras, el creador de un mundo fantástico, el que traduce su locura, en cordura plasmada en un libro magnífico.

1er día. “A Brave new world”.
El escritor se levanta, un nuevo día. Se lava los dientes, y se baña. Y ahí, entre las gotas calientes y el vapor denso, un toque le sobreviene. Una chispa, que significa solo una cosa: inspiración. El toque que Dios les da a las mentes de vez en cuando, pero solo a algunos escogidos, genios de la escucha divina. El autor lo sabe, y de sobra. Aprovecha ese momento y sale a toda velocidad hacia su diario, fiel escudero de su mente, para convertir sus ideas en tinta, sus pensamientos en palabras.
Cuando la idea estuvo lista, el autor supo que había engendrado un diamante en bruto. También sabía el tiempo, dinero y esfuerzo que suponía tallarlo. No le importaba, con tal de expresar esa idea que había encantado tanto a su cerebro.
Entonces, agarró el ordenador de su lugar, se sentó en su sitio favorito, se puso cómodo y empezó a escribir lo que, o al menos parecía, desde lejos le dictaban.
365to día. “Si la inspiración no viene a mí salgo a su encuentro, a la mitad del camino” (Sigmund Freud).
El autor se empezaba a desesperar. Su oído hacia lo divino se había estropeado, o, como quien dice, se había quedado seco. Nada. Cero. La inspiración, que era como un manantial saliendo en abundancia, se había acabado. No sabía como comenzar su próximo capítulo.
El ya lo había previsto. Ya sabía que, en algún momento de su creación, el quedaría confundido, sin saber como proseguir. Pero era siempre desesperante, siempre. Y esta vez era peor, como si una laguna se hubiera abierto entre el y su mundo magnífico.
Nunca había batallado como esa vez. No eran buenas noticias. ¿Sería que todo el mundo que había inventado, imaginado, soñado, se iría por la borda? Sentía casi ganas de llorar por la que, parecía, inminente condena de su mundo, con sus personajes. Su querido Jones, el detective, con el enemigo misterioso que le hacía la vida imposible con sus tretas maliciosas….
De repente, se paró y salió la claridad, de la niebla que era entonces su mente. Había llegado el oasis, que buscaba por el desierto infinito. Una nueva idea se había hecho presente en su imaginación, que recobró la luz y el color. el mundo se había salvado de un apocalipsis. Había tenido suerte de no caer olvidado para siempre, como todos los mundos que la persona encierra en su cabeza, esperando salir algún día.
Dios había tenido piedad de él, dándole sus palabras y devolviéndole su inspiración.
730mo día. “Lo que empieza… acaba”
El autor, ya cansado, pero más feliz que nadie en el mundo, termina su obra. Gozoso, escribe su última palabra en aquel ordenador, porque sabe mejor que nadie, que escribir un libro es tan difícil como dar a luz, porque ambas son traer vida a la Tierra. Le dan ganas de saltar, de correr, de brincar. Pero sabe que todo eso será insuficiente. Solo se sentirá satisfecho cuando vea plasmado en la mente del lector su mundo, su propio mundo. La divina creación de la trama, que ha salido de su imaginación.
Sabe, que le dará sorpresa al lector que él mismo se identifique con Jones. Que sus aventuras son parte de su vida cotidiana. Que realmente, el enemigo es su desmotivación. Y que lo ha vencido, no solo en el cuento, sino en la práctica.
También está de acuerdo conmigo. “Lo que empieza acaba” sí, pero -dice él- resucita en la mente y memoria del lector. Lo hace inmortal porque deja parte de su alma allí. Sufrió, lo admite, pero valió la pena después de todo.
Deja todo lo que tiene en la mesa después de una llamada a la editorial, se acuesta y espera otro soplo divino. Al fin y al cabo, eso es lo que hacen los escritores, se sacrifican para dar una buena trama al mundo.
Muchas bendiciones. Con cariño…
l´examinateur.
PD.
Si me la he pasado criticando a todos estos autores, tenía que resaltarlos también. Su trabajo es uno de los más maravillosos del mundo, como para no darles mérito. Muchas gracias a los escritores, que iluminan este mundo con historias bellas.
Nueva etapa
Bienvenidas y bienven
idos a mi nueva casa. Como veis, me he mudado. La decisión no ha sido fácil, llevaba años rumiándola y había llegado el momento, lo notaba, había “unnoséqué” cuando entraba en el antiguo blog que no me hacía estar a gusto, un “algo” que me pinchaba y me pedía una transformación. Huellas, que nació en blogger y que, en ocasiones, he sentido que tomaba vida propia, es como un hijo molesto o un apéndice que te demanda diferentes necesidades según transcurren los años. A veces le dejo llorar en una esquina hasta que se calla de puro cansancio y otras, no me queda más remedio que hacerle caso y atender sus exigencias. Así es como hemos llegado a wordpress, pero con un añadido decisivo: el software libre.
Así que, desde este momento, tal y como me ocurre en mi vida personal, también quiero asumir este nuevo reto en la red. Se supone que el aprendizaje debe ser continuo, intentaré gestionar Huellas con los nuevos instrumentos que tengo a mi alcance, también os pido un poco de paciencia ante mis atropellos, que seguro cometeré.
En el siglo pasado, Richard Burton, un explorador británico de tierras africanas expresó que el momento más alegre de la vida de un hombre es el de la partida de un largo viaje hacia tierras desconocidas… Algo parecido siento al abrir esta nueva etapa bloguera. Así pues, estás invitadx a participar en esta casa o bien, si lo prefieres, asómate por aquí de vez en cuando, si te coincide de paso, o cuando tengas algo de tiempo. Tu visita será de gran agrado, como antes.
Pasa, la puerta está abierta
GARCÍA_RODRÍGUEZ_ARANTXA_DAI2_C2_2012
Madrid, ciudad históricamente dinámica, decide dejar de darle la espalda a la frontera natural que el río Manzanares había generado años atrás, que había sido agravada por la aparición del anillo de la M-30, que bordeaba ambas orillas del río, procediendo al soterramiento de la misma.
Esta gran obra deja libre la superficie del borde del río y permite la construcción de lo que hoy conocemos como Madrid Río un conjunto de parques urbanos y diferentes estructuras arquitectónicas que sirven de nexo de unión con la ciudad y la zona norte sur de la capital.
En el primer ejercicio nos habíamos acercado a este proyecto de una manera más general, abarcando todo el territorio y tratando de analizar el terreno a la vez que estudiamos forma de relacionarse y conectarse con la ciudad. Estas relaciones aparecían como grandes tensiones que quedaban representadas físicamente con los puentes, líneas gruesas y marcadas en los dibujos e hilo en las maquetas.
Con este segundo ejercicio nos acercamos mucho más al proyecto en sí, aumentando la escala y centrándonos en zonas más concretas, previamente divididas y repartidas en diferentes grupos. En mi caso, mi estudio abarcará la zona 2, comprendida entre el Parque de Atenas y el Estadio Vicente Calderón.
Se trata de una zona con apenas margen al borde del río, en la que los edificios, de mediana altura quedan muy ceñidos al borde, constriñendo el espacio del proyecto. Apenas existen pues, zonas de parques. Sin embargo, existen elementos puntuales destacados, sobretodo puentes como el Puente de Segovia y el gran puente cruzado, entre otros.
El objetivo es el mismo que el del ejercicio anterior, el estudio del territorio, eso sí, de una manera más precisa. Para ello realizamos una serie de dibujos en planta, que nos ayudan a comprender la extensión de la zona que abarcará nuestro estudio. En estos dibujos aparecerán claramente diferenciado el eje longitudinal del río frente a las tensiones transversales que marcan los puentes.
El dibujo de continuas secciones ha sido de gran utilidad, sobre todo en las zonas en las que el terreno va ganado altura poco a poco. Estas secciones transversales también pueden aparecer una detrás de otra sucesivamente, en incluso formar diferentes perspectivas en las que los edificios y demás elementos verticales aparecen en su forma más sencilla, es decir como estructuras.
Las diferentes perspectivas, secciones y dibujos en planta, a diferentes escalas son una importantísima fuente de estudio que parten de imágenes tomadas en el lugar e incluso, de la elaboración de la propia maqueta de la zona, trabajo que se realizó de forma conjunta para acelerar el proceso de creación y que sirve nos sirve de mucha utilidad de cara a culminar nuestro análisis de la zona específica.