Humanonline

Trabajo, estudios y cursos

Interesante de nuestros patrocinadores

Por naturaleza todos nos resistimos al cambio aunque seamos consciente que toda mejora pasa por un cambio. Por ello es importante que las empresas también puedan cambiar y se deben manejar de forma efectiva y eficiente para poder cumplir su misión dentro del entorno de su organización. Voy a exponer mi opinión sobre un tema tal delicado como es la ·Resistencia al cambio”.

Voy a describir tres niveles de resistencia y unas ideas sobre como poder enfrentarnos a ellos según el nivel de resitencia sin olvidar que los tres niveles que expongo pueden actuar simultáneamente.

Buenos Aires, 20 de Septiembre de 2012. Randstad, el segundo grupo más grande a nivel mundial en servicios de Recursos Humanos, dio a conocer los resultados correspondientes al tercer trimestre de 2012 del Workmonitor, un informe que releva las expectativas, estados de ánimo y comportamientos de los trabajadores en Argentina. En esta oportunidad, se analizó la coincidencia que existe entre educación y trabajo, revelando que si bien 7 de cada 10 trabajadores trabajan en un campo vinculado a su formación y estudios, la misma proporción cree que está sobrecalificado para desempeñar su actual trabajo. En este sentido, el 52% de los trabajadores considera que su empleador no ofrece suficientes oportunidades de carrera.

Al respecto, Andrea Avila, Directora Ejecutiva de Randstad, comentó: “Dar respuesta a los empleados que sienten que están sobrecalificados para el trabajo que realizan es un gran desafío para las organizaciones, porque de ella derivan otras sensaciones y actitudes que impactan en el desempeño como la motivación, el interés por las tareas o el compromiso con el trabajo. Tener una política de capital humano que impulse los planes de carrera y la comunicación abierta dentro de la compañía ayuda a que los trabajadores visualicen metas y tomen cada asignación como transiciones necesarias para avanzar en la profesión y en la empresa”.

Así como la mayoría de los trabajadores cree que está sobrecalificado, 6 de cada 10 piensa que muchos de sus compañeros están subcalificados, es decir que tienen un nivel educativo o una preparación menor que la que requiere el puesto que ocupan.

La sensación de sobrecalificación es compartida en similar medida por los pares latinoamericanos de México (76%), Brasil (70%) y Chile (64%). Sin embargo, los argentinos son los que peor opinión profesional tienen sobre sus colegas, ya que tanto en Brasil como en Chile y México solo 5 de cada 10 piensa que sus compañeros están subcalificados.

Los mexicanos muestran mayor conformidad con las oportunidades de carrera que brindan sus empleadores (62%), mientras que la opinión de los brasileros y chilenos es similar a la de los argentinos (48% y 51% respectivamente).

Movilidad laboral
La búsqueda activa de empleo por parte de los trabadores argentinos aumentó 2 puntos porcentuales en el tercer trimestre del año respecto al periodo anterior, alcanzado al 15% de las personas consultadas, así como la confianza de encontrar un nuevo empleo disminuyó por segundo trimestre consecutivo, descendiendo al 72%. El miedo a perder el empleo se mantuvo estable con un 4%, lo que indica que el miedo a ser despedido no es la principal variable para comenzar una búsqueda laboral.
El análisis general indica un aumento del índice de movilidad laboral para el país, que se ubicó en 119 puntos; 5 puntos por arriba del segundo trimestre, y 12 puntos por encima del índice global de movilidad laboral (107).
“Los resultados del Indice de Movilidad Laboral del tercer trimestre señalan que el mercado laboral argentino continúa mostrándose dinámico aunque con ciertos reparos vinculados a la confianza de poder cambiar de empleo. La variable más importante a destacar es que desde que comenzamos a medir el Indice en 2010, el miedo a perder el empleo no ha superado nunca el 4%, siendo una muestra de la sensación de estabilidad de los trabajadores”.

No estoy de vacaciones

Dic-27-2012 By admin

El mundo se divierte descuadrando personas. Unas trabajan para que otras crezcan. También para que se diviertan. El bien de unos se asienta sobre la entrega de otros, sobre su buen hacer, sobre su sacrificio. Hoy paseé de nuevo, en mitad de la Navidad, por los pasillos de un hospital, y vi mucha gente en pie, de guardia, con atención. Algunos vestidos para la ocasión con traje de faena de diferentes colores, y otros con ropa cómoda para aguardar al pie de la cama del amigo, del hermano, del familiar querido, junto a otra cama que va dejando de ser ocupada poco a poco por una persona anónima. Y de este paseo, a otros paseos, con la espinita esta vez bien clavada. Hay gente en nuestro mundo que nunca descansa, que siempre sabe estar, que su vida se engendra y gesta en el trabajo, o más bien servicio a los demás. Una vida sin vacación sólo puede ser sobrellevada como vocación. Así las madres en sus casas, así los padres, así los esposos, así los amigos, así otras ricas y apasionadas vocaciones de nuestro mundo que se mantienen cuando otros descansan y para que otros crezcan.

Me ha hecho un bien enorme darme cuenta de esta situación. No hablo de la necesidad de descanso, siempre necesaria, sino de otra cosa, a otro nivel y de otra dimensión. Espero que lo comprendas porque hay personas a tu lado que, efectivamente, nunca se cogen vacaciones en lo que son. Y éstas, intuyo, son las que sostienen el mundo con su amor. Son aquellos que no dejan nunca de ser, los que nunca paran en su hacer, los que donde van siembran, los que son llamados y están, los que andan con cien ojos en mil cosas. Estos hombres y mujeres de diversas edades no tienen papeles que acrediten su historial, sino arrugas en las manos y una sonrisa asimétrica en la cara. Una verdadera maravilla, ante la que hoy, quizá como en pocas ocasiones he sido consciente, me quito el sombrero. Son para mí una lección viva de aquello que sé que deseo interiormente alcanzar, compartir y vivir. Los que no son de hoy sí, mañana no, sino que permanecen por siempre en humildad, sin excesivo reconocimiento, yendo y viniendo de un sitio a otro, sin firmar entrada ni salida.

Aquello que en tantas ocasiones vivimos como castigo o como condena, como un sufrimiento, con la terrible angustia del no parar, de vivir siempre atareados, ellos lo saben llevar con dulzura, con encanto, contagiando. A mí algo se me ha pegado hoy de quienes he visto, y se distinguen bien de los que están de otro modo en el mundo. Hoy han brillado, sin llamarlos, ante mis ojos. Hoy me he dejado sorprender, como un niño al que se le cuenta uno de los secretos mejor guardados. Los hombres, que parecen todos iguales, no lo son verdaderamente. Los hay de colores para despistar, y tampoco en esto radica la diferencia. Los podrás colocar por edades sin alcanzar su corazón, allí donde están escritas sus intenciones, allí donde el hombre y la mujer tienen la oportunidad de vestirse de lo que son, sin dejar de serlo nunca, con traje que no desgasta la vida.

Creo que esta es la mejor entrada para compartir el trabajo de todo el trimestre en un único archivo. Aquí tienes todos los post, tal y como fueron escritos. Si algún día los reviso, también te los daré gratis. Porque aquello que fue recibido así, como el amor, no se puede ser motivo de comercio por mi parte. Si en algo te ayuda, me alegraré. Si no fue así, tendré que mejorar. Y si en algo empeoré tus pasos, o te hice tropezar, te pido mil disculpas.

Me hubiera encantado, como puedes comprender, ofrecer una versión un tanto revisada y más cuidada. Ni índice he hecho. Ojalá sea, en cualquier caso, motivo de diálogo. 

ARCHIVO ONLINE – Si alguien lo quiere de otro modo, sólo tiene que pedirlo.

Vivo en Chile, por lo mismo he sobrevivido a terremotos, maremotos, balaceras, sobrexplotación laboral, Y2K y hace poco el fin del mundo “según” los Mayas. Pero hoy no quiero hablar de eso.

6959087446_be6c247c96_o

Este 2012 fue un año interesante en muchos aspectos. En lo personal una mierda, en lo académico y profesional no pudo ser mejor. Acostumbro poner atención en las relaciones de la gente que me rodea y a su vez  la forma en que se desenvuelven. Llegué a la tonta conclusión de que si se quiere ser feliz costará mucho que también vaya bien en lo académico/profesional. Es una cosa de balance estúpido que mi cabeza razonó. Por mi parte sacrifiqué mucha felicidad para que me fuera muy bien en lo otro. Creo fervientemente que en un futuro aquella cosecha traerá recompensa.

Otro de las cosas que razoné  junto con mis compañeros varones son estos tres puntos:

  • Las mujeres están más lindas…
  • O yo estoy muy caliente…
  • O las dos cosas.

Y es que es innegable que las mujeres están más lindas. Pero también mi raciocinio advierte que a mis veinte y tres años es normal que encuentre bella a la dama que se pose frente a mis ojos. Puede ser una calentura que va de la mano con mis veinte y tantos.

¿Y a qué viene toda esta verborrea anterior?

Quería escribir por escribir. Desde fines de noviembre hasta bien entrado diciembre la universidad no me soltó. Entre trabajos, reportajes y análisis de críticas que solo hacen amargar aun más mi conciencia, pues no tenía tiempo de nada agradable. Realmente me ponía de mal humor escribir por escribir, criticar por criticar y pensar por pensar. ¿Acaso no saben que la fórmula de la buena escritura es hacer que el lector encuentre entretenido el texto? Mis profesores simplemente no lo entienden así. Estoy seguro que las fabricas de periodistas inculcan a los estudiantes a creerse el cuento de que son el arma social para el cambio, que la lucha debe darse ante la crítica social y blah blah blah.

La clave del éxito en el buen estudiante de periodismo, y esto lo he reflexionado profundamente, se basa en dos factores: la libertad y la entretención. Libertad pues ahí nacen la originalidad y la creatividad. Mis mejores trabajos los he realizado bajo la premisa de hacer lo que a mí se me de la gana. Muchos de mis compañeros jamás se arriesgaron. No los culpo pero aburren y lo saben, pero querían asegurar su nota azul. Lo segundo es la entretención, que no necesariamente debe ser banal. ¿Acaso no hay nada más satisfactorio que te lean o escuchen algo de tu creación y lo encuentren entretenido? Eso solo se logra si se le bajan los pantalones a la formalidad. Mis profesores están creando periodistas funcionales, metódicos y cartuchos; serán buenos empleados y eso está mal. Debemos alzar los lápices y crear textos que tengan la capacidad de conmover hasta una piedra. Nos quejamos que cada día el mundo está más fome y por eso hay que derrumbarlo. No hagamos lo mismo que el resto, llevemos la contraria, es otra forma de tener éxito.