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Quiero ser una madre noruega



Noruega es el mejor país del mundo para ser madre.Lo dice la ONG Save the Children que, tras analizar concienzudamente 160 países, ha llegado a la conclusión de que las mujeres del país del salmón y la estupenda (aunque carísima) crema Neutrógena lo tienen mucho más fácil que el resto de sus camaradas europeas para ejercer de mamás. ¿Y eso por qué?

Para empezar, disfrutan de una baja maternal de 46  semanas, con el 100% de su sueldo, o 56 semanas, con el 80% de su nómina; sus parejas disfrutan de otras 10 semanas de baja paternal con el salario íntegro; disponen de una plaza garantizada en guarderías públicas; tienen 20 días de baja sin justificar por enfermedad de sus hijos; y reciben unos 120 euros mensuales por cada churumbel (hasta que cumplen 18 años). Además, las mamás noruegas son las que más tiempo tienen para estar con sus pequeños porque cuentan con una semana estándar de 37,5 horas y sus vacaciones son de cinco semanas al año. ¿Alguien da más?

A Noruega le siguen Australia, Islandia, Suecia y Dinamarca como los mejores países en los que plantar tu semillita. ¿Y España? Entre los 43 países más desarrollados de esta lista, nuestro país se encuentra en el número 13. No está mal, aunque nuestras asignaturas pendientes continúan siendo las diferencias de salario entre hombres y mujeres y la baja maternal (nuestras 16 semanas suenan a risa frente a las 52 semanas de Dinamarca o Reino unido o las ya mencionadas 46-56 de Noruega).

Y si indagamos un poquito más en nuestra situación, las risas de antes pasarán a carcajadas (por no llorar, claro) porque también suspendemos en otras materias como las ayudas a los hijos, la disponibilidad de guarderías públicas o la conciliación laboral y familiar. Lo de las ayudas a los hijos en este país se puede resumir en una línea, desde que ZP decidiera este año quitarnos los 2.500 euros del cheque bebé (justo 16 días antes de que Martina naciera… Ainssss): una paga mensual de 100 euros a las madres trabajadoras con hijos de hasta tres años. Las comunidades autónomas solían aportar otro tanto, pero poco a poco también se han ido desmarcando (la última en hacerlo ha sido Cataluña, que este verano cerró el grifo de sus ayudas: 638 euros anuales hasta que el hijo cumpliera tres años).

En el tema de las guarderías también lo tenemos chungo porque faltan escuelas infantiles públicas a punta pala. Un dato: el 58% de los españoles llevamos a nuestros hijos a una guardería privada (después de que la mitad intentara llevarlo a una pública sin éxito). Nosotros solicitamos plaza en las cuatro guarderías públicas de nuestra zona y nada; nos quedamos en el número 82 de la lista de espera. Pero lo peor fue el SMS que me mandaron: «Lista definitiva 2011-2012: Martina Ordóñez, excluida. Consulte centro». ¡¿Excluida?! Pobre criatura, solo tiene seis meses y ya ha recibido su primer «no». No sé qué me sentó peor si el hecho de que no la cogieran o que me enviaran ese mensajito, restregándomelo: EXCLUIDA.

¿Y qué decir de la conciliación laboral, familiar y personal en España? Pues lo justo sería dejar este párrafo en blanco, pero como hoy me he levantado pelín combativa, voy a rellenarlo. A pesar de que tenemos una ley con este mismo título, en la práctica es papel mojado porque ¿cómo puede conciliarse tener hijos con llegar a casa a partir de las 20.00 h.? Yo creo que el problema es que en España la conciliación se considera un coste que la empresa no está dispuesta a asumir. Y lo que no entienden los empresarios es que conciliar no supone trabajar menos, sino de forma distinta. Hace una semanas tuve que rechazar un trabajo, con una pinta estupenda, porque el horario era de 9.00 a 19.00; eso sí, con dos horas para comer. Muy español. ¿Qué se creen que mi tupper de lentejas da para tanto?

Las empresas y el gobierno podrían ayudarnos a conciliar de varias formas: horario laboral flexible, jornadas reducidas, teletrabajo… Pero nada, aquí seguimos erre que erre con nuestra jornada extensiva con dos horas para comida-copa-puro. En el Reino Unido, los Países Bajos, Alemania, Suecia y Dinamarca el trabajo a tiempo parcial está totalmente consolidado en la mayoría de sus empresas y en muchas disponen de guarderías en sus propias oficinas. En España los padres con críos de hasta 8 años tenemos derecho a pedir la reducción de nuestra jornada laboral (de entre un octavo hasta la mitad de la jornada, con la reducción proporcional de nuestro salario), pero en los dos únicos casos que he conocido (uno era una madre y el otro, un padre viudo) no ha cuajado porque sus respectivas empresas han hecho lo imposible para ponérselo difícil.

En fin, que al final habrá que esperar a que algún gobierno (¿será Don Mariano?) plante cara de verdad a esta situación o que haya algún gran empresario iluminado que abra camino en este sentido. Por ahora, ya existe una empresa especializada en ofrecer servicios de ayuda a la conciliación a otras empresas (ellos lo explican de una manera un poco cursi, pero la intención es buena: «Conozca las ventajas de estos planes de beneficios work life en el área de compensación»). Lo dejo aquí por si da la casualidad de que alguna directora de Recursos Humanos se deja caer por el blog: www.masvidared.com.

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