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Los orígenes de la indigencia



Nos lo contó Martí Gómez en esta excepcional entrevista, pero ya lo conocíamos: todo empieza siempre con dificultades laborales, cuando no con el despido. En el caso de Miquel, fue el descenso de los encargos de páginas para dibujar. Luego uno se distancia de sus amigos e incluso de los familiares, sea por vergüenza, sea porque no puede seguir su ritmo de vida cuando salen. Como no tiene trabajo ni amigos, empieza a beber. Y como no tiene ni trabajo ni amigos y bebe, su mujer lo echa a la calle.

Miquel ya bebía antes de que los dibujos le fueran mal y además se le quemó la casa, pero la metáfora de Martí Gómez es válida: nuestras vidas son como cuerdas que nos atan a lo que llamaríamos normalidad, cuerdas formadas por muchos hilos, cuerdas fuertes cuando los hilos están enteros, pero cada vez más frágiles cuando uno de los hilos, y después otro, y otro, se empiezan a romper. Quizá por eso la imagen de la página de inicio de Arrels es la que es.

Y me recuerda también a otra metáfora, esta vez de Pep Marí, psicólogo del CAR de Sant Cugat y sabio en general: la de la silla de tres patas. Todos nos deberíamos apoyar en un trípode, es lo que recomienda a los deportistas, para sustentar nuestro estado de ánimo en más de una afición o persona. “Búsquense fuentes de felicidad más allá del deporte”, les dice, no porque su ocupación tenga fecha de caducidad, que la tiene más que ninguna otra profesión, sino porque cualquier día puede terminarse abruptamente, como la del gimnasta que se preparaba para ser campeón de Europa y de un día para otro, tobillo destrozado mediante, tuvo que replantearse su vida porque jamás podría volver a aterrizar en una colchoneta.

Las metáforas de Martí y Pep nos sirven a todos, ya no para evitar la mendicidad o el nihilismo, sino para prevenirnos fatídicas dependencias.

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