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Historias del circo



En este circo prefiero ser trapecista

¡Pasen y vean!  El espectáculo de hoy les dejará con la boca abierta. Saltimbanquis, contorsionistas, el hombre antorcha, la mujer barbuda y nuestra última incorporación: el periodista de tres cabezas. El único ser capaz de redactar, presentar, grabar, editar fotografías, programar, gestionar redes sociales, elaborar un plan de marketing y hablar cuatro idiomas; todo esto a la vez y sin cobrar más de 800 euros.

Señoras y señores, por desgracia esto no es el circo. Es el panorama habitual con el que nos encontramos al abrir algunas páginas de empleo. Ofertas imposibles, a veces surrealistas, listas interminables de requisitos y, lo más curioso, miles de inscritos; lo cual hace que uno llegue a plantearse si realmente existe el super-periodista o  quizá muchos, más que maquillar el currículum, directamente lo pasan por chapa y pintura.

Y es que con una media de 3.000 licenciados nuevos cada año sumados a los cientos de damnificados de ERES, recortes y cierres de medios en general, por pedir que no quede. Las empresas ya no solo tienen el privilegio de elegir, pueden elegir más de lo que pueden permitirse y bastante por debajo del precio de mercado.

Es cierto que esta profesión, en la que la mayoría somos aprendices de todo y maestros de nada, lleva prácticamente implícita la exigencia de vivir en un continuo proceso de reciclaje, en el esfuerzo permanente por adaptarse a las nuevas necesidades que imponen los tiempos o la sociedad; pero ante todo no debemos olvidar que somos comunicadores. Cualquier añadido está bien, pero si algo se nos debe exigir es que sepamos comunicar. Y ya lo dice el refrán: el que mucho abarca, poco aprieta.

Aun así, señores empresarios, si de verdad lo que necesitan es un periodista de tres cabezas y lo encuentran –porque no dudo que los haya-, al menos compénsele con un sueldo a la altura de sus virtuosos poderes.

Yo de momento, como tengo que conformarme con ser una simple mortal unicéfala, en este circo prefiero ser  trapecista y colgada del balancín ver el mundo “al revés”, un mundo en el que los asalariados también tuviésemos la oportunidad de ponerle requisitos a las empresas:

 “Se busca empresa seria, responsable y respetuosa con sus trabajadores. Requisitos exigibles: Capacidad para ofrecer sueldos y jornadas laborales dignas. Requisitos deseables: Interés por motivar a su equipo y facilitar el crecimiento profesional de cada miembro dentro de la empresa y , si no es mucho pedir, disponibilidad para compensar económicamente las horas extras. No se requiere dominio de ningún idioma, basta un poco de empatía hacia sus empleados. Absténganse explotadores y empresas con propensión a escudarse en la crisis para exigir más a cambio de menos.

Parece una utopía, pero no. Esto en realidad debería ser lo mínimo que tendríamos que exigir a aquellos que nos contratasen. Lo mínimo a lo que tendríamos derecho como cualquier otro trabajador. Son las paradojas del mundo “al derecho”.

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