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"Hazte útil"



Estos meses del año son meses de planificación en el trabajo. Nos toca preparar presupuesto y hacer el plan operativo del próximo año. Pasar balance de lo que ha sido, de lo que no ha estado tan bien y podemos mejorar.

Hoy conversaba con una persona a quien tengo mucho aprecio y hablábamos de los empleados y el ambiente de trabajo en la oficina, a veces como gerentes nos toca ser “el malo de la película” porque tenemos que estar pendientes de lo que hacen los empleados y cuando las cosas no se mueven hacia la dirección que quiere la empresa tenemos que llamar la atención y eso no nos hace  ser personas agradables.

Como está este mundo de complicado y las necesidades en la calle: la falta de trabajo y personas desempleadas, los que tienen un empleo deberían cuidarlo. Pero siento que las personas mientras están desempleadas son los mejores empleados del mundo, pero cuando consiguen un empleo se les olvida el “trabajo” que han pasado para conseguirlo y se duermen en sus laureles.

En la sabiduría de mi papá recuerdo que él siempre me decía: “hazte útil” y creo que en todos los sitios por donde he pasado como empleada en mi vida he tratado de “hacerme útil” y que mis empleadores sientan que hago un buen trabajo y que soy imprescindible.

Mi primer trabajo lo conseguí como bibliotecaria en la oficina donde trabajaba mi papá. Un día escuché que buscaban una persona para arreglar la biblioteca,  así que yo pregunté si podía tomar el trabajo y el dueño de la oficina me dijo que sí. Pasé tres meses organizando los libros de la oficina, Don Víctor me pagó un curso de bibliotecología en la universidad para que aprendiera a identificar y clasificar los libros. En esa época estaba en la facultad de química en la universidad y mi trabajo no tenía nada que ver con lo que estaba estudiando, pero me lo tomé muy en serio.

Cuando terminé de organizar los libros tuve que irme a casa de nuevo. Extrañaba estar en la oficina metida entre los libros. Pero un mes después llegó mi papá a decirme que Don Víctor me pedía que volviera porque el personal de la oficina le estaba sacando los libros y dejándolos en cualquier lado y estaba desorganizando el trabajo que yo había hecho.

Regresé a la oficina permanecí allí tres 3 años, en el intervalo me pasaron al departamento de fotocopias y mi día transcurría entre sacar copias y atender la biblioteca. Cuando me fui para trabajar en la universidad como monitora Don Víctor siempre me dijo que me echaría de menos. Cada vez que me lo encontraba me decía ¿porque no vuelves a trabajar conmigo? Yo me reía, pensaba que lo decía para halagarme, pero con el pasar de los años creo que realmente valoró el trabajo que hice durante ese tiempo.

Quisiera poder transmitirle a algunos de  los chicos que trabajan conmigo ese sentido del compromiso, de que valoren su trabajo, de que hagan de su trabajo algo imprescindible, que yo sintiera que solo cada uno de ellos puede hacer el trabajo que hacen porque fuera un trabajo excelente, no espero perfección porque sé que eso es imposible, espero compromiso, que de verdad sintieran que ABT depende de ellos y ellos de ABT. Debo confesar que algunos días como hoy me siento frustrada.

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