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Dicotomías sobre la mujer en el "El País"



Ayer tenía yo cinco minutos y me puse a leer El País. Mi atención se detuvo en dos noticias (más bien dos columnas de opinión) que ponen a la vista de todos lo que ya sabemos: que este mundo es un mundo machista y que las chorradas contra la dignidad de la mujer aparecen incluso en los diarios más serios.

La primera es una columna sobre Soraya Sáez de Santamaría. Decir que es un personaje que no despierta en mí el menor interés, de antemano. Pero ha vuelto al trabajo ahora, diez días después de dar a luz, ahora que su partido ha ganado unas elecciones y es lógico que ella, que siempre ha estado ahí, esté ahí. Esto es irreprochable, sean cuales sean mis sentimientos hacia esta señora. La columna viene a decir las dos voces que la periodista ha escuchado en torno a esta vuelta al trabajo tan rápida: que si ha hecho bien, que si algunas mujeres le dicen que ha hecho mal porque la lucha feminista ha tardado décadas en conseguir la conciliación para que ella no coja la baja por maternidad. Y muy bien puntualizado por la columnista: Sarkozy dejó a su mujer y su hija, recién nacida, para estar con la Merkel y nadie lo discute. Y es que la mujer, a pesar de todo, y como bien nos lo quieren hacer recordar, debe ser una santa esclava de sus hijos y que cuando los tiene, ha de dejarlo todo por ellos.

Por supuesto, aplaudo que Soraya haya vuelto a su puesto de trabajo 10 días después. Es más que lógico y supongo que su hijo estará muy orgulloso de ella cuando sea mayor: si ella ha luchado siempre por conseguir a estar en este momento profesional ¿ tener un hijo le ha de detener? No. En absoluto. Por cierto, hay mujeres en este pais que tratan peor a sus hijos que esta señora. Segundo ¿ que la lucha feminista ha conseguido esta baja por maternidad? ¿ Pero de dónde se han sacado eso? ¿ Qué feminista que se precie puede pedir más baja maternal? ¿ Estamos locas o qué? Si tienes un hijo deberías tener: o la baja que te da el estado (que cuatro meses me parece más que suficiente) o bien, tener (hasta cuatro meses) la baja que tú quisieras sin tener que escuchar las voces de las machistas que dicen que volver al trabajo tras parir es anti-feminista.

Así que muy bien Soraya, tú eres un ejemplo feminista (aunque en otras cosas tú y yo no casaríamos nunca), en esto nos entendemos.

Segundo artículo. ¿ Por qué Pippa hipnotiza al planeta? Yo no tengo ni idea. Porque nunca entenderé que una mujer me tenga que hipnotizar porque (presuntamente) vista bien, sea hermana de una señora que ha saltado a la palestra por dar el braguetazo padre y que se dedique a ir de fiesta en fiesta. Lo cual no le quita respeto, no se me malinterprete, pero no puedo sentir ningún tipo de fascinación por alquien cuya fama se resuma a estos puntos. Pero el articulista deja a esta mujer más a la altura del betún que lo que una feminista como yo la pueda dejar: dice que le preguntó a un alto diplomático (que conoce a la chica en cuestión además) del Gobierno de su Graciosa Majestad por qué esta chica tenía tanta fama, a lo que el diplomático respondió que a su trasero.

Ojalá ningún hombre diga jamás de mí que me he hecho famosa por mi trasero.

Que te hagas famosa por tu trasero tiene tela. No solo porque me imagino a la de viejos verdes, gordos, con monóculos en los ojos que te mirarían con lascividad sino porque aunque el día de la boda estaba estupendísima (y esto no me lo puede negar nadie) el resto de tu vida pública se la debes más a tu culo que a otra cosa. Y no creo que ella haga muchos ascos a esta fama que se ha creado en torno a su retaguardia, o sino ¿ por qué antes del día de la boda era una perfecta desconocida y ahora sale hasta en la sopa? Supongo que algo le tiene que gustar.

Pero al margen de que sea ella u otra, que la fama de una mujer se deba exclusivamente a la posadera, raya lo anti-feminista. O al menos lo que las feministas esperamos que se tenga en cuenta de una mujer.

O sea, que seguimos igual: que una mujer se reincorpore a su trabajo tras dar a luz, debate; que una mujer enseñe sus encantos y se haga famosa por ellos, incomprensible.

 

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