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De vuelta



Hoy volvemos, no al ataque, sino al lado más humano e íntimo de toda guerra que se precie. Después de varios días combatiendo en las trincheras, cargando a la bayoneta y disparando numerosas salvas artilleras tras las espaldas de la avanzadilla, nos hemos adentrado varios kilómetros en terreno enemigo tras romper el frente y arrasar con todo a nuestro paso. Francia cae aplastada bajo la bota prusiana, y los hombres se merecen un nuevo descanso. Espero que no nos vuelvan a pillar en el Marne…

Tras casi una semana gozando supuestamente de ese maravilloso puente vacacional -¿o debería decir viaducto?- me encuentro de nuevo en el que ha sido mi hogar durante los últimos meses, al que me he acostumbrado con asombrosa rapidez. Tanta que, cuando vuelvo de visita por casa me resulta extraño abandonar esta fantástica ciudad llamada Santiago de Compostela. Y aquí estoy, rebosante de felicidad por tener la certeza de que mañana mismo vuelvo a la rutina que tanto me apasiona, a vivir entre mareas de papeles y libros, a reír con los compañeros de la residencia, y sobre todo a disfrutar con mis amigos de la facultad. Estos días he sido muy activo por estos lares, mas a fuerza de ponerme a escribir a altas horas de la noche, tras dejar a mi alrededor un rastro inmenso de farragosos artículos, ensayos y manuales de ciencia política subrayados y anotados una y mil veces. Y ahora, mientras escucho de fondo a los Royal Scots Dragoon Guards y su magnífico disco Spirit of the Glen, me relajo en la tranquilidad de mi habitación mientras contemplo Santiago a través de la ventana y recuerdo el acojedor ambiente invernal que envuelve sus calles y parques, sin exceptuar el recinto del campus, de mi alma mater.

Campus universitario de Santiago de Compostela

Campus universitario de Santiago de Compostela

Nos quedan por delante dos intensas semanas antes de unas vacaciones navideñas que no tienen pintas de ser las más relajadas y distendidas de mi vida, pero es algo que acepto de buena gana. Como dicen los SEAL, el único día fácil fue ayer.

Ansedebelov.

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