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Averigua si estás siendo explotado



El hecho de que la mayor parte de las cotas de poder esté concentrada en una minoría, permite a esta autoproclamada clase poderosa aprovecharse del más débil.

Existe explotación económica cuando no existe reciprocidad en los procesos de redistribución. Esto significa que aquel que desarrolla el papel de redistribuidor, bien sea un empresario que paga un salario, bien un jefe mukama que provee de comida a su pueblo, se adueña de una parte de los bienes que pasan por sus manos. Esto coincide plenamente con las teorías de Marx, según el cual todos los trabajadores asalariados son explotados, puesto que el valor de lo que producen es siempre mayor que el sueldo que reciben. De lo contrario no estaría siendo rentable para el empresario. Este postulado, aún a riesgo de parecer un tanto sentencioso, es digno de análisis.

Existe otra corriente antropológica que afirma que la explotación comienza en el momento en que existe un flujo de intercambio de bienes y servicios, y prosigue asegurando que el ejercicio de jefes, empresarios, patronos etc. mejoran sustancialmente la calidad de vida y el poder adquisitivo de los trabajadores subordinados.

De ambas teorías, podemos deducir que el poder no implica necesariamente explotación, pero para que ésta exista, ha de estar presente una figura de mando. Y esta figura de mando, así se erige por el poder que le ha sido conferido (generalmente debido al control de los recursos para cubrir necesidades básicas o del dinero para comprarlos).

Para Harris, existe explotación cuando se dan los siguientes cuatro requisitos de tipo emic o mental:

  1. En primer lugar, la parte subordinada sufre privaciones respecto a necesidades tan básicas como la luz solar, el agua, la comida…
  2. Análogamente, la clase dominante disfruta de abundantes provisiones, al mismo tiempo que posee artículos de lujo inalcanzables para la parte subordinada.
  3. Que la clase dirigente pueda disfrutar de estos lujos depende directamente del trabajo de la clase subordinada, lo que le hace perfecto para la sublevación. El problema es que, según hemos leído en el punto 1, la clase dirigente posee el control de otros artículos de primera necesidad para la clase obrera.
  4. No se produciría explotación si la clase dirigente dejase de fabricar artículos de lujo y emplease la mano de obra de los trabajadores para manufacturar artículos de primera necesidad redistribuíbles entre éstos.

La parte etic o conductual de la explotación es la proporcionalidad directa entre explotación y sufrimiento humano.

Es necesario valorar de una manera crítica ambos puntos de vista en una situación de campo dada antes de poder emitir un juicio. ¿Puede ser la explotación consentida y, al mismo tiempo beneficiosa para la clase obrera? ¿Sería entonces explotación o un intercambio equilibrado y justo de bienes y servicios?

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